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Con el alma aferrada a recuerdos imborrables, por Laura

Con el alma aferrada…a recuerdos imborrables

El flamenco siempre ha sido mi pasión, porque en el expreso lo que siento, lo que vivo y lo que sueño. Particularmente este año, con el montaje de “Con el alma aferrada”, el flamenco me ha tocado fibras profundas, probablemente debido al momento en el que estoy viviendo. El perder a seres queridos este año ha calado en mi esencia, pero ninguna pérdida tan grande como la partida de mi padre, a quién sin duda alguna, dedicaré mi baile este domingo, con la certeza de que desde arriba me estará aplaudiendo. A lo largo de este 2014 a medida que nos fuimos adentrando en el tema y entendiendo mejor la experiencia de tantas personas que han tenido que dejar su tierra, no creo que alguno de nosotros no se identificara al compararlo con algún momento de su vida: un viaje, dejar un trabajo, el lugar de nacimiento o aprender a desprendernos de quienes más amamos. Hay quienes dejan un país con la esperanza de encontrar un mejor futuro, pero al mismo tiempo añoran a su gente, su casa y hasta el olor de su patria. Este sentimiento lo comparto personalmente con la partida de mi Más >

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Nuestras idas y vueltas

Mi primer recuerdo de Al Ándalus fue al compás de los bastones. Caminé tímidamente hacia la escalera y el sonido penetró en cada arteria. Ese es mi recuerdo predilecto, al que vuelvo cada vez que senti-pienso en la academia que me acogió hace ya tres años. Justamente durante el primer ensayo general para nuestro próximo espectáculo “Con el alma aferrada”, el poderoso sonido de los bastones me hizo llorar de alegría; no solamente por revivir aquel episodio, sino porque en ese instante me di cuenta de cuánto he crecido. He ido y vuelto física, mental y espiritualmente, como estoy segura lo han hecho todas y todos quienes formamos parte de esta academia.

Ir y volver es característica humana por excelencia. Cada decisión implica migrar. Desde decidir cortarnos o teñirnos el cabello, subir o bajar de peso, mudar la paleta de colores en nuestro guardarropa o nuestro trabajo o casa hasta creer o no en algo o en alguien implica un cambio constante como atravesar el mar por Guajiras (“palo” flamenco). El aceptar la partida física de un ser amado o la bienvenida de un ser nuevo, sean éstas de cierto modo anunciadas o intempestivas, es migrar. En este sentido, “Con el Más >

Migrar desde adentro, por Naty

“Con el alma aferrada” es un verso de un tango famosísimo de Carlos Gardel, “Volver”, y es el nombre del espectáculo que estrenamos este próximo fin de semana las Ál Andalus. Todo empezó como una idea para enmarcar palos “de ida y vuelta”, que no son más que ritmos del flamenco que tienen influencia americana, pero con el tiempo fueron tomando forma para hablar y pensar en otras cosas…

Cada año, el montaje de fin de año de nuestra Casa Al Ándalus es todo un proceso grupal para el que trabajamos muchísimo. A veces, cuando miro a las chicas bailando en los ensayos generales (mis días favoritos del año), pienso en todo el trabajo que hay detrás de cada paso, de cada movimiento. El flamenco es asombrosamente difícil y quienes lo han practicado alguna vez saben que no exagero. Hay que pensar en tantísimas cosas a la vez cuando se ejecuta algún paso que cuando en clase les digo a mis chicas la lista de cosas en las que deben concentrarse al hacer algo que parece muy sencillo les digo que “al menos de Alzheimer no moriremos”, jeje!

Pero además, cada espectáculo representa siempre un proceso para cada una de las chicas, Más >

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VIVIR CON EL ALMA AFERRADA, por Rocío.

Estos días he pensado mucho en mi abuelo, en su condición de hijo de migrantes y en la realidad en la cual le tocó crecer: pobreza y carencias. Una madre y un padre que probablemente no hablaban bien el español en Guatemala, campesinos del norte de España que salieron en busca de un mejor futuro y se toparon de frente con un país distinto, con hijos que no pudieron enviar ni a la escuela por su condición económica precaria.

Cuando reflexiono sobre la niñez de mi abuelo, me remito a lo tangible al no poder obtener respuestas: pienso en el curso que comparto actualmente como tutora de estudiantes de cuarto año de la carrera de nutrición de la Universidad de Costa Rica, durante el segundo semestre del año. Me empeñé para este curso, en buscar lugares de práctica donde se necesitara mucho y donde los estudiantes pudieran emplear todas las habilidades y conocimientos adquiridos a lo largo de la carrera, en favor de quienes menos tienen. Así, este año fuimos tres compañeras las encargadas de monitorear proyectos de nutrición normal y clínica, en 11 lugares de práctica donde se atiende población menor de edad en riesgo social.

Uno de estos lugares se Más >

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Con el alma aferrada

Muchos fueron los sentimientos que este año tuve extendidos sobre mi cama para seleccionar cuáles formarían parte de  mi equipaje antes de emprender este viaje. Tuve que hacer recuentos y paradas en varias ocasiones para decidir qué guardar en la maleta y qué dejar. Para quien mira desde fuera, este proceso es invisible, sin embargo me gustaría compartirlo un poco para que nuestro trabajo final pueda ser comprendido desde una óptica distinta.

Mi itinerario este 2014 ha sido complejo. Empezar el año con plena conciencia de que alguien que ha estado contigo por casi 23 años partirá dentro de poco, no es sencillo de asumir. Aunque desde el año pasado la idea de trabajar con la migración ya daba vueltas en mi cabeza, quizá los acontecimientos sin querer me señalaron este camino. Soy una hija de migrantes, pero no pensaba en mis propias experiencias sino más bien en cómo la migración había dejado su huella de manera particular en la vida de la abuela de Triana, quien vino desde Córdoba, España, como lo hacen la mayoría de los migrantes: con la esperanza de una vida mejor.

Entonces empecé a explorar las migraciones españolas hacia América y encontré un espacio histórico desconocido para Más >