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Tuve mi primer acercamiento con el flamenco cuando era muy pequeña y siempre me quedó esa espinita de: “y sí lo vuelvo a intentar?”. Dieciocho años después me di cuenta que llegaba la hora de dejar de posponer algo que siempre había querido retomar. Así que me decidí. Estaba casi terminando el año 2014 pero la verdad, no perdía nada con intentarlo.

Fui a la primera clase, iba un poco nerviosa porque no sabía exactamente que esperar. Sin embargo, conforme fueron pasando los minutos el nerviosismo quedó atrás y al terminar esa clase salí con una sonrisa queno podía disimular.

Y así fue como clase a clase el flamenco se fue apoderando de mi.  Cada semana necesitaba más, quería seguir aprendiendo. Llegó Diciembre 2014 y como espectadora de la función “Con el Alma Aferrada”,  comprendí que había tomado la decisión correcta, que esto era lo que quería hacer y que ahí, en el escenario, era donde quería estar el año siguiente. La magia de los tacones, las castañuelas, los abanicos, los bastones y las faldas de volantes, me atrapó y me enamoró completamente.

Este año 2015 comprendí que Al Ándalus, más que una academia es una casa donde todas las personas que llegamos a ella formamos una gran familia, en la que nos apoyamos y con quién compartimos esta gran pasión por el baile, aún cuando algunas sólo compartimos juntas 2 horas por semana. La preparación de la función de Al Ándalus en Nochebuena para este 12 de Diciembre, ha sido un largo proceso, de mucho esfuerzo, mucha dedicación, mucho trabajo y en lo personal, ha sido mi mejor terapia. Al bailar me olvido de todos los problemas, de las preocupaciones y simplemente disfruto de mi misma, de la música y de la paz que el baile me transmite.

La música, el vestuario, los diferentes palos flamencos, las coreografías y todos los demás elementos están en armonía para que este sea un gran espectáculo en el cual todas las personas disfruten de una Navidad diferente: una Navidad Flamenca!!!

 

Por Natalie Jara