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Mis locas de los viernes – a 5 semanas

Por Naty

Los viernes es el día de clase de un hermoso grupo de la Academia Al Andalus. No lo niego: es un día incómodo. Hay presas por todo lado, uno está cansado y ya sólo desea irse a descansar o distraerse. Pero todo se hace más fácil cuando llegan las 6 p.m. y nos reunimos a bailar.

El promedio de edad de las chicas debe andar por los 25 años, aunque también tenemos un par de «cumiches», una inclusive en el colegio, y algunas que ya pasaron los 30s. Pero cuando están juntas las edades se difuminan: en ellas todo es alegría, juventud y energía. Realmente contagian ganas de bailar.

Ahorita son 15 chicas. La mayoría bailan juntas desde el año pasado, siempre en el mismo horario, pero también han ido entrando nenas nuevas al grupo, y las hemos recibido como a una hermana más. Me dicen “teacher”, pero yo me siento como una más de ellas. Salimos juntas después de clase, vacilamos, nos contamos nuestras alegrías, tristezas, penas y aventuras, nos escribimos correos, celebramos cumpleaños, y hacemos muy bien lo que hacen las amigas: quererse.

Este año ha sido muy especial para el grupo, porque ha habido cambios importantes en la vida de muchas. Nos ha tocado celebrar, reír, abrazar, y “apañar”, como decimos los ticos. Y ahí estamos, siempre unidas por el duende de eso que todas amamos hacer: bailar flamenco.

En “La Vendedora de Fósforos” este grupo tiene dos partes importantes. Una tiene una especial dificultad técnica, los Fandangos, y la otra tiene muchos cambios coreográficos veloces que requieren de concentración. Pero lo han ido sacando bastante bien, para mi tranquilidad y satisfacción. A veces las regaño porque hablan mucho o porque faltan, son todas chicas muy trabajadoras y ocupadas, lo sé, pero por suerte el buen ambiente hace que todo vaya fluyendo bien.

En una de las escenas juegan un papel muy importante, y decidimos que así fuera precisamente por esa “buena vibra” que tienen cuando están juntas: ríen, disfrutan, se quieren. Gozan. Traté de que eso se evidenciara aún más en la coreografía. Y eso es lo que queremos transmitir al público en ese segmento del espectáculo.

Escribo de “mis hijas”,  como les dice Rocío, aunque yo las veo más como “mis hermanas”, porque creo que representan muy bien lo que es Al Andalus: una familia. Un lugar donde a lo largo de 20 años muchísimas niñas y mujeres hemos crecido, compartido, celebrado, llorado y aprendido mucho más que bailar flamenco. Hemos aprendido del amor, del perdón, de la lealtad, de la vida. Y seguimos aprendiendo, y seguimos recibiendo nuevas hermanas, y cuando nos topamos a alguna que por alguna razón ya no baila siempre la sentimos como a una hermanita más que simplemente ya no vive con nosotras en la casa pero que siempre vive en el corazón.

Quizás suene muy cursi, pero creánme que no exagero. Y si no me cree, vaya a verlo al teatro. Estoy segura de que ahí se respira ese cariño.

Naty

A 6 semanas

Otro texto de Rocío, directora de Al Andalus, sobre el proceso para el montaje de «La Vendedora de Fósforos», nuestro próximo espectáculo.

Otra vez estaba de visita en el taller de costura de Annia, tratando de imaginar cómo se verán las escenas con el vestuario que se ha diseñado, si será suficientemente explícito para cada personaje o si aún falta pensar cómo lograrlo. Este fin de semana pasado estuvimos trabajando los personajes y dimensionando de manera personal y grupal el reto que conlleva, porque trasciende al baile como tal y requiere del desarrollo de habilidades que quizá no imaginamos que habría que desarrollar.

Interesante la perspectiva de estudiar a cada personaje y permanecer un rato del día con él, para sentirlo como se amolda a la piel y poder entenderlo por completo. Da la posibilidad de construir un yo diferente para colocarlo en un escenario, lo que conlleva un proceso de descubrimiento individual y de logros colectivos que me asombraron el sábado anterior.

La historia de la Vendedora de Fósforos, aunque es de Navidad, no es una historia feliz, más bien nos permite reflexionar sobre el quehacer diario y agradecer lo que la vida nos da día con día. Por eso en algunos momentos del ensayo me maravillé de poder sentir a esa vendedora en su soledad y desamparo, o de percibir el fuego que al mismo tiempo que la transporta a otras dimensiones espacio tiempo, la va destruyendo poco a poco.

Mi asombro también fue directamente con mis chicas que han trabajado duro y que están tratando de averiguar cómo hago que esto se vea de la manera que Silvia (profesora de teatro) y yo queremos. Yo noté el esfuerzo y el temor a veces de dejarlo ser… Pero los resultados se están cosechando y sé que quienes nos acompañen en el espectáculo se conmoverán con la historia.

Justo ayer que comentaba sobre este espectáculo, una amiga me decía: “No puedo imaginarlo. Pienso en ese cuento y automáticamente me remito a un montaje en ballet, pero nunca en flamenco!” y yo en cambio creo que hicimos una elección correcta porque es precisamente el abanico de sensaciones que el flamenco permite transmitir, lo que provee la capacidad para conmover que es requisito en este cuento.

Ahora falta que cada quien termine de apropiarse de su personaje y del momento de la historia que le toca contar, que se de una oportunidad o un permiso especial para ser en los ensayos y en el teatro, una persona distinta… para poder tocar el corazón de quienes nos miran de una manera diferente en esta época de Navidad.

¿Y la música? También va en proceso. Con la creación de letras, de escobillas, de cierres que ayuden a magnificar la intensidad de los zapateados. Ahí está Felipe (guitarra) estudiando e inventando cuál es la mejor manera de “hacer los pegues”, de evitar los espacios en blanco, de dar chance. Generando partituras para el violín de Tela y el cajón flamenco de David. Nos divertimos mucho el domingo en el ensayo, llevando la voz de Jose (cante) al límite para hacer una letra de alegría, mientras Juan (cante) buscaba el momento preciso para entrar con el clásico “tirititran” que a mi se me ocurrió atravesar en un coro para probar si se escuchaba interesante.

Así vamos a 6 semanas del 12 de diciembre, estudiando mucho y con muchas ganas!

“Unas van vendiendo flores
Otras venden canastitas
Yo vendo mis fosforitos
Cómpreme usted una cajita”

Aquí en uno de los ensayos del grupo de avanzadas

A propósito de «La Vendedora de Fósforos», nuestro próximo espectáculo

Un texto de Rocío, nuestra directora, sobre nuestro próximo espectáculo: «La Vendedora de Fósforos», que presentaremos el 12 de diciembre en el Teatro Eugene O´Neill.

Acabo de estar en el diminuto taller de costura de Annia y por un momento me traslado al espectáculo que estamos preparando con tanto afán para el doce de Diciembre. Telas de colores cuidadosamente cortadas, colocadas en cualquier espacio disponible esperando su turno para ser acariciadas y cosidas con paciencia. Imagino cómo se verá la puesta en escena: La vendedora de fósforos, del escritor Hans Christian Andersen. Un hermoso cuento de Navidad que no pierde vigencia en el contenido de su relato y que espero conmueva a quienes nos observan, para que el sentido de las fiestas de fin de año sea un poquito distinto.

Igual que Annia con el vestuario, sé del trabajo a veces un poco agobiante de las bailaoras, que esperan dar lo mejor de si cada año cuando tienen la oportunidad de mostrar su trabajo en un escenario. A veces el cansancio les gana la partida en los ensayos y se vuelve  difícil si no es que casi imposible focalizar la atención y proseguir con el montaje. Pero admiro su constancia, el empeño y el cariño que ponen en cada una de estos proyectos en los que nos aventuramos.

Este año quisimos contar un cuento de Navidad, hacer una adaptación al baile para no contarlo con palabras. El relato tiene tonos distintos de estados de ánimo, lo cual permite explorar las posibilidades y ofrecer una gama diferente de sensaciones a quienes nos miran: La vendedora de fósforos, el personaje en torno a quien gira la historia, es en si misma un torbellino de sentimientos que emigra desde la soledad y la tristeza, hasta la alegría desbordante y repentina. Por otro lado el fuego, con un poder seductor y un poco malévolo,  que permite en medio de su luz las visiones más deseadas para la muchacha que está en un proceso de muerte. Su madre que en forma de ser de luz hace el proceso de acompañamiento junto con el ángel, y finamente la muerte, que de alguna forma conforta y alivia la situación terrenal de la vendedora de fósforos.

En medio de todos estos personajes están aquellos que se encargan de darle vida a las visiones de la fosforera, de acrecentar la sensación de soledad o al contrario, de ofrecerle compañía. Un poco como los encajes y los detalles de los vestuarios en el taller de Annia, elementos que permiten completar el cuento, iluminarlo con diferentes tonalidades hasta darle el acabado perfecto: las vendedoras y los clientes en el mercado, las anfitrionas y las invitadas a la fiesta, los seres de luz que ofrecen su compañía de forma visible o invisible…

Y ahora que está  finalizando el proceso de montaje coreográfico viene la parte más difícil: el ensamble con los músicos, quienes han trabajado para ir construyendo la música de la historia. Son ensayos largos, un poco frustrantes al principio, cuando las cosas no salen como las imaginamos y cuesta trabajo engranar las partes. Para las bailaoras está además la presión de nuestra directora escénica, algo que nos cuesta mucho manejar. Pero con cariño, con paciencia, apoyándonos entre todos, y con el deseo de mostrar un espectáculo hermoso estoy segura que daremos la talla para aquellos que nos acompañen  el doce de diciembre en esta puesta en escena.

Nuevo curso de flamenco para principiantes

Este año, dichosamente, hemos tenido una gran demanda para cursos de baile. El interés por el arte flamenco aumenta día con día en nuestro país, lo cual nos alegra mucho a quienes por tantos años nos hemos interesado en cultivar esta disciplina en otras personas y en nosotros mismos.

Después de un tiempito, ya logramos acomodar nuestras agendas y abrir un grupo nuevo los sábados por las tardes. Este será un curso básico, para principiantes, en el que se enseñarán las bases de técnica de pies y brazos, así como el aprendizaje de sevillanas.

La profe de este curso será Alicia González. Ali es una de las alumnas más antiguas de Al Andalus, hija de una de nuestras precursoras, Patricia Urrutia, y hermana de Rocío González, nuestra directora. Es también fisioterapeuta y estudia educación física, por lo que sus clases son muy dinámicas y activas, especiales para sudar, perder peso y fortalecer los músculos.

Estamos muy contentos de aumentar así nuestra familia, que es parte de la gran familia flamenca en Costa Rica.


Más información: 2225 2793- 8342 4083.

Una peña para compartir

En Costa Rica, los flamencos no tenemos muchos espacios para compartir un rato de música, baile y tapas. Eso es una peña: un espacio donde el que quiera puede cantar o bailar, libremente y sin necesidad de tener nada muy preparado.

El Restaurante Arrecifes, en Sabanilla, siempre ha sido amigo de Al Andalus y de muchos flamencos y músicos del país. Este sábado tendrán una peña, con tortilla española y paella, y por supuesto baile y cante flamencos. The réplique de sacs à main outlet for women.

Algunos de los miembros de nuestro grupo serán el grupo base, pero todo el que quiera subirse a la tarima está cordialmente invitado. Ojalá lleguen y podamos compartir un buen rato de flamenco y paella, con o sin pulpo! 🙂