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Recuento 2013: De naranjas, violines y guitarras
11 Ene
Por Rocío.
Este es el primer post del año y es muy significativo porque hago un recuento del trabajo que realizamos durante el año pasado, entonces recuerdo mucho y me sirve para reflexionar sobre las experiencias vividas.
El 2013 inició con los talleres que preparamos para el verano, donde trabajamos diferentes aspectos de la técnica, los palos y compartimos con compañeras de diferentes grupos en un espacio de aprendizaje para todos. Los resultados fueron muy satisfactorios y además, los disfrutamos mucho.
Luego nos preparamos para el mes de abril, donde tuvimos la oportunidad de compartir con un público maravilloso en el X Festival Nacional de las Artes: Entre el Valle y la Villa. Las voces del cante rompiendo el silencio y produciendo ese efecto particular que tiene el flamenco, en compañía de amigos con los cuales disfrutamos no sólo ese sábado por la noche, sino también en los ensayos previos y en la cálida sobremesa al filo de la media noche. El baile ensayado con esmero fue ejecutado con mucho carisma, basta darle un vistazo a las fotografías tan hermosas que aun así no logran reflejar la emoción de quienes acudieron esa noche a compartir con Al Andalus.
Luego como ya es tradición, Al Andalus participó en la celebración del Día Mundial de la Danza: Danzatón, donde compartimos con compañeros de otros grupos y de otras disciplinas de la danza y pasamos un rato muy agradable, no sólo en el momento de la función sino en todo el tiempo de ensayo y camerino.

Para Junio participamos en el Día Español organizado por el INBIOparque. En el anfiteatro que está cerca de la laguna y con un público muy cálido. Esa tarde compartimos una hora de cante y baile flamenco, hasta la más peque (mi hija Triana de 5 años), decidió que era tiempo de subir al escenario para compartirlo con sus “tías”.
Después llegó Julio a marcar no sólo la mitad del año sino la despedida a un amigo muy querido que nos acompañó puntual, desde que recuerdo, a las puestas en escena: Don Andrés Sáenz. Las castañuelas y zapateados de ese 6 de Julio complementaron la ejecución por parte de la Banda de San José de la “Danza del Aire” de la obra De Profundis, del compositor David Hurtado; y del “Fandango de Doña Francisquita” de Amadeo Vives. Al Andalus los dedicó a la memoria de Don Andrés.
Bajo la dirección musical de Francisco Javier Gutiérrez Juan, director de la Banda Municipal de Sevilla, y con un Teatro Nacional completamente abarrotado, en palabras del Director General de Bandas, Marcial Flores Fallas, el concierto estelar de la Banda de San José del 2013 marcó “un antes y un después para las Bandas en este país sin lugar a dudas… tocando a teatro lleno hasta más no poder, boletos vendidos en su totalidad con dos días de anticipación…”
Desde Julio se intensificó el trabajo para la puesta en escena de Diciembre, pero antes había que cumplir con una de las citas más agradables del año que nos permiten llevar el flamenco a un público diferente. Por cuarta ocasión, Al Andalus participó en el programa de Teatro a Mediodía de Teatro Nacional cuyo objetivo principal es ofrecer la “oportunidad para estrechar lazos entre el público ávido de buenos espectáculos artísticos, a una hora no tradicional, pero óptima para apreciar una buen acto artístico, a un módico precio, casi simbólico”. Con un extracto de “Flamenco a la Carta”, 12 bailaoras y las actrices Sylvia Sossa y Nathalia Mariño, nuevamente a teatro lleno, compartieron algunos secretos de cocina y recetas escritas desde el corazón de algunas de las bailaoras de Al Andalus.
Luego de esta agradable experiencia, a toda máquina enfilamos hasta un espacio mágico que nos evocara El Patio de los Naranjos. Con un equipo de trabajo de muy alta calidad y a quienes agradezco de manera especial la buena disposición y las ganas con que acogieron el proyecto: Sylvia Sossa (dirección escénica), Natalia Rodríguez y Alicia González (coreógrafas), Hannia Amador (vestuario), ellas mis cuatro manos derechas, Felipe Loáiciga (dirección de sonido), Nereo Salazar (dirección de luces), Federico Lang (Caramba Films), Maureen Estrada (fotografía), Carlos Zegarra (diseño gráfico), la puesta en escena de NARANJAS Y LIMONES inspirada en la novela de Jostein Gaarder, La Joven de las Naranjas, y en los cuadros del pintor cordobés Julio Romero de Torres, fue el broche de oro para despedir un año más de compartir el flamenco que tanto me gusta.
El olor a azahar, el verde brillante de las hojas, las tonalidades de amarillos y naranjas, el pincel que se movía como si bailara sobre el lienzo y la mujer que pintaba con un discurso propio y muy íntimo. Se sumergía en el asombro, en los colores propios de la vida, en la sencillez de la naranja. Celebró con los tonos brillantes y lloró la pérdida entre grises y negros, para finalmente colorear en una esquina de manera casi imperceptible, una diminuta flor blanca como signo de esperanza y agradecimiento por lo que se nos permite vivir.
Para mí el 2013 fue un año en que los pequeños detalles adquirieron significado, entre ellos ver a mi hija Triana bailando por primera vez en un teatro. Espero y les deseo, tal como lo menciona Jostein Gaarder que en el 2014 permitan que el asombro de los milagros cotidianos llene cada uno de sus días y por supuesto que nuestro año esté lleno de flamenco!
Feliz 2014!
PD. Gracias a todos los amigos que nos permitieron guardar los recuerdos del 2013: Haché Méndez (KIE foto), Luis Alvarado, Maureen Estrada, Valeria Arguello.
«¿Cuánto tiempo puedes esperar?»
28 Nov
Por Naty
Esa es una de las líneas de la novela “La Joven de las Naranjas”, en la cual nos inspiramos este año para crear “Naranjas y Limones”. El libro fue leído primero por Alicia, luego por Rocío y por último por mí, hace ya unos 5 meses. A partir de él Rocío escribió el guion de este espectáculo y luego entre las 3 y Sylvia lo ajustamos.
En el momento en que lo leí estaba pasando por una situación particular y quizás por eso no pude apreciarlo en toda su dimensión. El flamenco siempre ha estado presente en esos momentos difíciles de mi vida. En realidad casi en todos, los felices y los dolorosos, pues hemos estado juntas por 22 de los 30 años que cumpliré este diciembre. La academia es mi refugio y mis compañeras como mis hermanas.
Este año pensé que no iba a bailar, pues por compromisos laborales y académicos tuve que dejar de ir clases. Parece mentira, pero algo que pareció tan simple resultó siendo muy duro, a pesar de que igual me quedaba dando lecciones los viernes. Quizás lo fue aún más por ese momento complicado por el que estaba pasando.
Dichosamente por ahí de junio hice un cambio y pude reincoporarme para ir los miércoles a clases. Bailar, pensar en otra cosa y compartir con mis amigas me hacía bien. Y cuál va siendo mi sorpresa cuando descubrí que, además, la letra del fandango que estaban montando decía “Flamenco, yo no sé lo que haría, si no existiera el flamenco”. Me vino apenas. Y por dicha lo voy a poder bailar, porque si no “de pena me moriría”, como dice esa canción.
Hoy las cosas son un poco distintas al momento en que terminé el libro. El tiempo ha pasado. Veo la historia y la puedo entender aún más y dimensionar su profundidad en medio de su aparente simplicidad. Gaarder nos habla de la vida desde la muerte misma, del amor de un padre por su hijo y su esposa y del dolor que le provoca saber que morirá y los dejará. Pero más allá de eso, nos pone a pensar que la vida es un viaje y en qué es lo realmente importante al pasar por ella. I think this is the cheap hunting crossbow for beginners. Y en que a veces simplemente hay que dejar que el tiempo pase para que los nudos de la vida se deshagan… Esperar, “despacito”, con paciencia, como me decía Yío cuando me sentía mal. “La espera”, es precisamente una de las parte del guion que bailan mis “hijas”, como les digo a mis alumnas del grupo de los viernes. Por garrotín… preguntándole al sombrero, como dice esa tradicional letra. “Mi sombrero te dirá las malas noches que paso…”
“¿Elegirías nacer, y conocer la vida en toda su intensidad sabiendo que quizá sea para permanecer sólo un instante en ella? o ¿rechazarías la oferta?”, es la pregunta que el padre le hace al hijo en el libro. Por más que nos morimos de dolor cuando las cosas terminan, yo creo que sí vale la pena. Porque por un segundo de felicidad verdadera bien vale la pena una larga espera. Así lo veo ahora.
Este domingo empezaremos los ensayos generales de toda la academia. Siento curiosidad por ver cómo se amalgama cada partecita en todo el conjunto, y cómo se termina de escribir el guión, que como en una película o un libro, sucede cuando se edita; en nuestro caso la edición son esos ensayos generales. Son días cansados pero hermosos, en los que recordamos por qué hacemos estas locuras todos los años. Este 2013 tenemos una linda historia que contar, estoy segura de que les moverá muchas fibras a quienes nos acompañen, así como me las ha movido y me las sigue moviendo a mí.
Naranjas y Limones: el personaje
12 Nov
¿Cómo mirar el mundo en que vivimos? Cada uno lo pinta desde su óptica personal, cada quién decide cómo quiere mirarlo. Ante una misma situación todos organizamos nuestra paleta de modos distintos, elegimos colores diferentes y los trazos aunque a veces se parecen mucho, son únicos e irrepetibles. La vida es nuestro cuadro y a cada quien le toca la tarea diaria de pintarlo.
Esta semana que recién pasó me tocó observar tres cuadros: uno tras otro, sin previo aviso, sin tiempo casi para respirar y prepararme para mirar el que seguía. Los tres fueron de mujeres. Los colores intensos de emociones repentinas y de otras contenidas se repitieron una y otra vez. Es imposible a veces quedarse sólo como mero observador y casi sin darme cuenta, de pronto formaba parte de lo que otra estaba pintando.
Algunos piensan que “el agitado juego de la vida no tiene espacio para el recuerdo ni para la reflexión, tiene de sobra consigo mismo”; pero yo considero que cuando pintamos nuestros lienzos cada quien diseña, traza y colorea al tiempo que se toma tiempos breves, al menos, para dar una mirada a lo que pinta. No se trata de mezclar sin sentido o el resultado sea quizá un color absurdo y gris.
Naranjas y limones, es nuestra propuesta de retrato, trata de buscar un poco esa reflexión sobre la vida y sobre la muerte, sobre “este gran cuento en el que vivimos y del que cada uno sólo podrá disfrutar un breve tiempo”. Es un poco desnudar los sentimientos y retratarlos, como las mujeres enigmáticas de los cuadros de Romero de Torres. Pero no sólo aquellos ácidos y tristes, si no por encima de todo, los que nos recuerdan el olor a azahar y el jugo dulce de una naranja, que son los que hacen, de alguna manera, que vivir el cuento valga la pena.
Esta historia es de 7 mujeres que son una sola. Siete personajes que dan vida a una pintora, la cual a través de sus cuadros nos cuenta lo que le acontece, se autorretrata y obliga a quien la observe a fijarse en lo que nunca ponemos atención, por ejemplo: algo tan trivial y cotidiano como las naranjas y los limones. Una pintora que intenta sumergirnos en el asombro, en los pequeños milagros cotidianos, con el empleo del color materializado en la luz y en el vestuario. Que recuerda, que reflexiona, que llora, que de alguna manera se desviste para llenarse de esperanza.
Nada mejor que los tacones flamencos para trabajar toda esta paleta de color donde se mezclan muchos sentimientos encontrados, algunos sumamente dolorosos como la pérdida y la muerte. Hoy cuando logro retirarme un poco del lienzo para poder observar con detenimiento en mi cabeza los tres cuadros, las tres mujeres, las tres historias de las que de alguna manera formé parte la semana anterior, me pregunto qué contestarían esas tres mujeres si hubieran sabido de antemano el cuadro que les tocaría pintar, el cuento que tendrían que contar…hubieran aceptado?
A 4 semanas, en proceso de interiorizar el personaje!
Nota: citas de “La Joven de las Naranjas” de Jostein Gaarder
Es tiempo de naranjas
2 Sep
El Patio de los Naranjos es muy significativo por la representación simbólica que le conferí al marcar un “después” en mi vida. Como dicen por ahí que nada ocurre por casualidad, mientras trataba de obligarme a pensar en un proyecto nuevo para realizar el cierre del año 2013, prácticamente me llegaron a las manos y a los mensajes de mi correo en la computadora y en mi teléfono, las fotografías de los cuadros Limones y Naranjas, Gitana de la Naranja, Camino de las Bodas y Viva el Pelo, del pintor Cordobés: Julio Romero de Torres. Al mismo tiempo que Jostein Gaarder me robaba el corazón con una novela simple y corta titulada: La Mujer de las Naranjas, que nuevamente tocaba aspectos sensibles de mi experiencia personal de vida. Luego llegaron los blogs particulares y algo exóticos, diría yo, así como los poemas de Lorca y hasta un documento que analizaba el simbolismo de las naranjas y los limones dentro de sus textos.
Entonces consideré que el camino estaba más que señalado y tomé la decisión de asumir que: es tiempo de naranjas! Permití que la sensación del Patio de los Naranjos se instalara otra vez en mi corazón.
El olor a azahar, el verde brillante de las hojas, las tonalidades de amarillos y naranjas, el pincel que se mueve como si bailara sobre el lienzo y la mujer que pinta… ¿Qué pinta? Tiene un discurso propio y muy íntimo. Quiere sumergirse en el asombro, en los colores propios de la vida, en la sencillez de la naranja. Here to see the répliques de montres. Quiere celebrar con los tonos brillantes y llorar la pérdida entre grises y negros, para finalmente colorear en una esquina de manera casi imperceptible, una diminuta flor blanca como signo de esperanza y agradecimiento por lo que se nos permite vivir.
¿Cómo llegar hasta ese mundo con los zapatos de tacón? Ese es precisamente el reto que tengo pendiente. Hay distintas personas trabajando en el proceso tratando de comprender cómo es “mi tiempo de naranjas”. Poco a poco va tomando sentido, aportan ideas interesantes y hasta desconocidas, con el objetivo de lograr una atmósfera completa y mágica que permita el disfrute no sólo del intérprete, si no de quienes observan cómo se pinta este cuadro.
JUERGA FLAMENCA FUERA DE ESPAÑA
28 May
Aunque ni remotamente llegamos a estar cerca del llamado ambiente flamenco que se puede tener en Andalucía, las reuniones de flamencos fuera de España (nuestro caso) también pueden llamarse juergas. Claro que tienen un estilo muy particular y diferente, pero la idea principal es compartir un rato en un ambiente bastante privado, agradable y con una buena compañía. Algunos autores señalan que a partir de los años 80 cuando el flamenco se difunde más, se subvencionan algunas de las actividades, se institucionalizan festivales y hay mayor disponibilidad en el mercado de grabaciones musicales de cantes y cantaores, las juergas de los “señoritos” pierden fuerza y nacen estas reuniones o juergas de los flamencos para los propios flamencos: “juergas para nosotros” o las “trastiendas del flamenco”.
La juerga tiene un concepto un tanto diferente a la peña flamenca. Las peñas flamencas en España son asociaciones con un fin cultural que pueden agrupar desde unos cuantos aficionados al flamenco hasta un grupo bastante numeroso de personas. Cuentan con un espacio físico y los miembros pagan una cuota que tiene como objetivo mantener la peña para el estudio principalmente del cante flamenco, lo cual incluye contratar cantaores para que se presenten en la peña.Cumplen un papel muy importante para la supervivencia del flamenco y para ofrecer espacio a los primeros pasos de jóvenes promesas. Entre las actividades de una peña están la organización de conciertos, producción de discos, ediciones de textos, colecciones de diversos materiales útiles para la investigación y para el estudio del flamenco, entre otros.
La juerga por su lado es mucho más informal. Muchos de los cantaores, bailaores y guitarristas se han hecho y se han forjado en estos espacios, donde se puede pasar hasta la madrugada escuchando flamenco sin parar. Lamentablemente estos ambientes no han sido todo lo que se hubiera deseado, porque se empañaban con el consumo excesivo de alcohol y el abuso de sustancias. No siempre, probablemente, pero sí la mayoría de las veces:
“Pero por lo que respecta al problema de las juergas flamencas, con sus dispendios y consumos compulsivos, el tiempo nos ha demostrado el error de dar cabida a aquellos consumos letales y la conveniencia de volver a los modos tradicionales de realización, el comedimiento y la fórmula del saber estar, saber beber y saber escuchar” Manuel Llorente Rivas, cantaor y antropólogo.
Sin embargo, el concepto de la actividad como tal es interesante y si tenemos la posibilidad de darle un matiz diferente, tal como lo explica Manuel Llorente, será muy agradable y la disfrutaremos. La definición sencilla que encontré por allí en un diccionario flamenco dice: “Fiesta o reunión de aficionados e intérpretes en un ambiente idóneo para la mejor manifestación del cante, el baile y el toque.”
Aunque en Costa Rica en el pasado se han llevado a cabo reuniones llamadas “peñas flamencas”, de acuerdo a la definición no son peñas en realidad, dado que su motivación principal no era el estudio del flamenco. Tampoco se ubican en la definición de juergas debido a que no eran reuniones de los flamencos para los flamencos, sino más bien un estilo propio de fiesta semiprivada amenizada por los flamencos, pero donde la mayoría de invitados se acercaban más por la novedad y por la curiosidad que por un verdadero interés en el flamenco.
Así las cosas haremos el intento de tener una reunión de flamencos para los flamencos, en una juerga donde están todos invitados a participar en “modo muy activo” preferiblemente, para contribuir a construir nuestro propio ambiente flamenco fuera de España, de modo un tanto particular, como ya lo he mencionado al principio: esto es innegable, pero con el objetivo de crear un espacio donde podremos compartir ese flamenco que tanto nos gusta!
PD. Aunque de manera más íntima hemos tenido algunas fiestas familiares que podrían tener semejanza con las juergas no encontré ninguna foto para ilustrar este blog. En estos eventos no suelo tomar fotografías porque me concentro en disfrutarlos.


















