Mirando los chats de los grupos de trabajo de Casa AlAndalus, pensé que escribir un poco sobre el autocuidado en tiempos de cuarentena era una buena idea. Los medios se enfocan mucho en lo que está pasando no sólo en el país, sino alrededor del mundo; además de dar indicaciones necesarias de todo lo que cada uno debe hacer para evitar el contagio. Sin embargo, nos falta pensar en cómo se siente cada uno, cómo es eso de vivir en cuarentena y cómo visualiza/siente cada quién lo que está pasando. Por eso conversé con Mariangel para que nos echara una mano y juntas les anotamos nuestras reflexiones.

Lo primero que debemos hacer es aceptar lo que sentimos, no importa lo que sea: desesperanza, culpabilidad por salir a la calle, incertidumbre por una situación desconocida… Todo vale, son reacciones que quizás no hemos experimentado antes y es esperable frente a una situación no cotidiana. Luego, así como aceptamos nuestro propio sentir, debemos recordar que todos reaccionamos diferente porque cada quién libra su propia batalla, por lo que el segundo paso es ser empático con los otros. Finalmente, valorar qué puedo hacer al respecto de la situación que estamos viviendo. No deben ser cosas muy complicadas, se debe partir de lo más sencillo. Por ejemplo, si se está abrumado mejor no leer noticias, si se experimenta mucho miedo por los míos más vulnerables, llamarles un rato cada día y conversar con ellos. Finalmente, estar en casa para unos puede ser oportunidad, mientras para otros muy aburrido, difícil, hasta doloroso; hay muchos escenarios. Por esa razón, nos hemos tomado un rato para compartir con ustedes algunas ideas.

  1. Reconocer. Esto que sucede es algo que no tiene precedentes y tal como anotamos antes, toca solamente aceptar nuestras reacciones. Entender que todos estamos pasando por momentos difíciles y que cada uno lidia con la situación con las herramientas que tiene.
  2. Actuar. ¿Qué puedo hacer frente a lo que siento? Suena sencillo, pero es una tarea compleja: Controlar lo que sí puedo y soltar lo que no depende de mí. Casi que esta frase deberíamos anotarla para repetirla como un mantra.
  3. Estar en casa. Toca, lo queramos o no. Para unos será muy agradable, para otros no. Esto va a pasar, no es para siempre. Para el que lo disfruta, pues que le rinda y para el que no…¡Va a pasar! Y, mientras tanto repetimos el mantra y se hace en casa aquello que nos ayude a sentirnos mejor (por ejemplo bailar). Tampoco juzgar a quienes no pueden quedarse, para algunos no es opción, para quienes sí pueden, es una responsabilidad.
  4. Dar oportunidad a las propuestas. Esto es muy importante. Puede ser que uno crea que no le va a gustar hacer algo, pero nada pierde intentándolo. En las redes se han esforzado mucho en darnos ideas de qué hacer en casa, desde cocinar, recomendaciones de películas, conciertos, clases. Probemos, ¡no hay nada que perder! Nosotros en esta Casa hicimos una propuesta y nos estamos esforzando en ella, esperando que aunque no podamos hacer las clases “normales”, estando físicamente reunidas, todas podamos disfrutar el rato de una manera diferente.
  5. Normas de convivencia. Hay algunos puntos que no se deben olvidar y son súper importantes para este tiempo. Es necesario hacerse una rutina, evitar el “síndrome del pijama”, comer por aburrimiento o ansiedad, dormir a deshoras, trabajar a deshoras…Esto no hace bien a nadie, sólo aumenta el caos. En lo posible organicemos una rutina y tratemos de cumplirla. Podemos negociar algunas cosas si estamos con otros en casa, como por ejemplo tiempos de silencio o actividades más tranquilas para los chicos, para que los papás y mamás que estén haciendo trabajo remoto puedan concentrarse mejor. Sin embargo, hay que ser muy tolerante con uno mismo y con los demás porque no podemos esperar cumplir los mismos estándares que teníamos fuera de la cuarentena. No olvidemos el orden y la limpieza, hacen que el “nido” se perciba más acogedor y mejore el ánimo. Todos deben colaborar.
  6. Aprovechar la tecnología. Toca agradecer la posibilidad de la tecnología que nos acerca en este tiempo de cuarentena a nuestros seres queridos, amigos y familia; que nos ofrece la posibilidad de leer, hacer ejercicio, entretenernos con una película o con videos interesantes. No estamos solos. La tecnología nos permite una compañía diferente que debemos aceptar en esta situación inesperada que nos tocó vivir.
  7. Redes de solidaridad. Si Ud. es uno de los afortunados que tiene la posibilidad de trabajar desde la casa, cuide a aquellos que deben salir y no los exponga más de lo necesario. Y, para todos los que conservan su trabajo (dentro o fuera del hogar), agradezcan mucho su privilegio y sean solidarios con aquellos que por distintos motivos lo perdieron. Comparta la publicidad que se anota en redes y obtenga productos o servicios de esos más pequeños que son más vulnerables ante esta situación inesperada. Nosotros en Casa Al Andalus hicimos un álbum que titulamos Red de Solidaridad, puede compartirlo y si puede compre.

Por favor, por favor, por favor, quiérase mucho, “no se dé con el palo” (como dice Syl nuestra profe de teatro). Quererse implica cuidarse y es algo que sí puede hacer. Repita el mantra que le proponemos: “Controlar lo que sí puedo y soltar lo que no depende de mí”. Bailar mucho. Aprender cosas diferentes (a lo mejor hace descubrimientos…).

“Con el flamenco aprendí que no siempre el negro significa estar de luto, que las penas más hondas pueden bailarse y cantarse y que a los momentos difíciles se les puede poner el pecho abierto y la cara con la barbilla en alto”.

Por: Mariangel Vindas Máster en Terapia Breve Estratégica. Bach. Sicología Bailaora Al Andalus y Rocío González, Directora al Andalus, Máster en Educación para la Salud y Nutricionista.

Mariangel Vindas
Rocío González