De mujeres
4 Mar
Este mes se celebra el día internacional de la Mujer, para mí y para muchas una fecha importante, sobre todo en este año.
Mi infancia transcurrió en una casa de mujeres, mi abuela, mi madre, mi hermana y yo fuimos un núcleo tan poderoso como convulso. Y es que cuando las mujeres se reúnen el mundo tiembla…

No tengo capacidad para definir qué es una mujer, sería imposible poner en palabras el complejo y maravilloso mundo que somos. Lo que sí puedo decir es que para mí las mujeres somos fuego, agua, luz, ventura, fuerza, entrega, poder, amor en su expresión más pura y sobretodo VIDA.
No puedo imaginar un mundo en el que cosas que considero tan normales como votar, conducir un automóvil o tener una cuenta bancaria, sean algo a lo que no todas las mujeres del mundo tengamos acceso, aún hay mucho por trabajar. El camino ha sido duro pero estamos logrando poco a poco, recuperar lo que siempre debió ser nuestro: la libertad.
Aquí en Al Ándalus encontré amigas, hermanas, compañeras. Nos apoyamos y nos impulsamos para alcanzar sueños y vencer al miedo. Por eso cuando veo al inicio de año caras nuevas en la Academia pienso en todas las historias que traen consigo esas mujeres. Muchas por primera vez se calzarán los zapatos de tacón para aprender a bailar un ritmo lejano que poco a poco conquistarán en cuerpo y alma, y que, si se dan permiso, las llevará a explorar mundos desconocidos o poco visitados: otras versiones de ellas mismas que se ponen al servicio del arte.

Hace 15 años cuando Rocío me invitó a formar parte como profesora de interpretación y expresión, no podía ni imaginar lo que estas clases significarían: La exploración de distintas formas de afrontar temas, el empoderamiento con relación a la presencia escénica (porque trabajan desde su propia corporeidad), encontrando muchas veces más posibilidades de las que creían tener. Se trabaja la expresión, la conciencia corporal, pero sobre todo trabajo para retarlas a ser intérpretes, a mostrarse sin ningún temor, porque son dueñas de su baile.

Este Marzo me deseo y nos deseo, seguir abriendo puertas, conquistando miedos, abrazándonos las unas a las otras e impulsándonos a ser la mejor versión que podamos de nosotras mismas. A las más pequeñas, les reitero el compromiso de luchar desde donde podamos porque cada vez sea más fácil para ellas acceder a la educación, al respeto y a poder decidir por sí mismas (sin sentirse mal), lo que necesiten decidir para estar bien. Sororidad. ¡Me encanta esta palabra!

Sylvia Sossa Robles
A propósito del amor y la amistad
14 Feb

Si pienso en flamenco lo que siento se resume en una palabra: gratitud. Ha sido mi compañero fiel por más de 25 años. Ha sido colchón en momentos en que he necesitado sentirme abrazada. Trampolín cuando he necesitado impulso, porras y ganas para seguir. Me ha permitido construir lazos fuertes y tener aprendizajes humanos indispensables como paciencia, tolerancia y sororidad, entre muchos otros.

Además, me ha obligado a tener los pies bien plantados a tierra y al tiempo, abrazar las estrellas. Entre baile y baile he tejido y he visto tejerse muchos vínculos. He sido testigo de encuentros: Las compañeras de camino, las amigas de la vida, el amor, pero sobre todo, el encuentro con uno mismo.

Hago aquí hincapié porque Febrero es el mes dedicado al amor y la amistad, y el flamenco, me ha permitido tener esas amigas que se volvieron hermanas. Han estado conmigo desde que tenía 5 años, hemos crecido juntas y celebrado la vida desde sus múltiples aristas. Hemos compartido los logros y muchísimas veces nos hemos reído a carcajada limpia. También hemos llorado las pérdidas y sobrellevado los momentos difíciles. El amor se ha multiplicado y con el paso del tiempo, la familia Al Andalus ha crecido así como también las historias de amor y de amistad.

El flamenco se apodera del alma y del cuerpo: hechiza. Muchas personas han encontrado en ésta nuestra Casa amigas, familia, momentos para compartir y espacio para amarse y reinventarse. Hemos cantado cumpleaños, bailado y cantado en bodas de flamencas, celebrado el nacimiento de nuevos miembros, compartido despedidas de soltera…momentos que se quedan fotografiados en el corazón. Nos hemos vuelto compañeras de viaje. Tenemos más en común que solo los zapatos de tacón y las castañuelas: compartimos sueños, anhelos, historias, camino.

Entre paso y paso, zapatos, vestuarios, coreografías y escenarios, la vida me ha regalado con el flamenco una familia que celebro.

En este mes de Febrero, que además de celebrar el amor celebro otra vuelta al sol, sólo puedo sentir una gratitud profunda por este flamenco que me ha dado tanto.

Alicia González Urrutia
Recuento 2018: De zapatos, rutas y delirios
10 Ene
“Un cuerpo, aunque no todos los estudiosos de la geografía lo crean, es un lugar”. – Linda McDowell
El año 2018 fue un año memorable y lo sabemos en este momento en que con un poco de paz, hacemos recuento. El lema de trabajo fue bailar con pasión y realmente creo que el corazón sacó partido.
Para empezar, tuvimos un verano flamenco y durante las dos últimas semanas de enero decidimos iniciar nuestro 2018. En febrero dieron inicio las clases regulares y los grupos más avanzados se prepararon para presentar un extracto de «De Zapatos» en el Festival Internacional de las Artes. Participar en estos espacios es siempre una grata tarea porque son iniciativas que permiten la recuperación de espacios públicos y la sana convivencia.

Visita de Sandra «La Negra» Marzo 2018
En marzo recibimos en nuestra Casa, desde Sevilla, a una amiga muy querida, Sandra Guerrero “La Negra”. Es un placer compartir con ella este flamenco que tanto nos gusta. Siempre nos inyecta de energía y buena actitud para seguir bailando.

Festival Internacional de las Artes 2018. Plaza de la Cultura. Extracto «De Zapatos»
Llegó abril y con este mes nuestro trabajo para el FIA. ¡Muy felices de haber sido parte de los 1000 artistas que participamos de esta gran fiesta de cultura, arte, inclusión social y diversidad! ¡Gracias a todo el equipo de personas detrás del Festival de las Artes Costa Rica, por hacer realidad esta edición tan hermosa!
En este mes participamos también en una iniciativa de la Municipalidad de San José en conjunto con la Embajada de España. Organizamos un flashmob de sevillanas para la I Feria de Gastronomía Española en el Barrio Chino. Fue una experiencia interesante, de mucho disfrute y aprendizaje. Además, celebramos el Día Internacional de la Danza de la mejor manera: bailando. Compartimos la semana con nuestra compañera y amiga la bailaora venezolana Daniela Tugues. Siempre un honor recibirte en nuestra Casa.
«Quien baila toca al otro más allá de la piel; toca su peso y su olor, derrota las pantallas táctiles y borra las fronteras entre los cuerpos y las naciones». Marianela Boan. Manifiesto Oficial 2018. 29 de abril, Día Internacional de la Danza.

Barrio Chino. Abril 2018. Fotografía Geanina Brene

Visita Daniela Tugues. Abril 2018.
En el mes de mayo nos fuimos hasta Avenida Escazú a realizar un flashmob muy particular en el Festival Ibérico Británico; y en julio nos fuimos a la 2da semifinal Costa Rica, del Concurso Internacional de Paella Valenciana a dar una clase de introducción al flamenco. La pasamos muy pero muy bien. ¡Gracias por la invitación!
En medio de los preparativos para presentar el extracto de “Delirio” en el Teatro Nacional, disfrutamos muchísimo las clases de Iván Vargas Heredia, otro de nuestros invitados favoritos a la Casa. En este mismo mes, el grupo de flamenco de señoras colaboró con la excelente labor que realizan las Damas Vicentinas de Guadalupe, ya antes habían llevado también una tarde de flamenco y alegría al Hogar Carlos María Ulloa en ese mismo cantón. Es envidiable el corazón y las ganas que le ponen a estos momentos inolvidables.

Festival Ibérico Germano. Mayo 2018.

Visita Iván Vargas. Setiembre 2018.

Participación Grupo Señoras. Setiembre 2018.
Nuestra participación en el Programa Teatro al Mediodía de Teatro Nacional ya es casi una tradición. Un honor poder formar parte de este espacio y compartir el flamenco que tanto amamos a públicos nuevos. Así que con todo el corazón presentamos un extracto de «Delirio» el martes 2 de octubre.

Delirio. Teatro Nacional. Octubre 2018. Fotografía Valeria Arguello

Delirio. Teatro Nacional. Octubre 2018.

Delirio. Teatro Nacional. Octubre 2018.
Llegó la recta final para nuestro estreno del 2018, “Cartografías”, y toda nuestra energía la volcamos a sacar la tarea. Una de nuestras queridas flamencas escribió un texto interesante que les dejamos por acá por si desean un rato de lectura entretenida, relacionado a la temática del espectáculo: las rutas que recorremos y los espacios que compartimos.

«Cartografías». Diciembre 2018. Fotografía Valeria Arguello

«Cartografías» Diciembre 2018. Fotografía Valeria Arguello

«Cartografías». Diciembre 2018. Fotografía Valeria Arguello
Y si es verdad que el cuerpo es un lugar, este año 2018 le construimos muchos espacios interesantes. Aunque al hacer recuento de nuestro año, en realidad fue muy delirante, es muy placentero mirarlo en retrospectiva. Los buenos ratos y los buenos amigos no se cambian por nada. ¡Hasta una misa y una boda flamenca tuvimos en nuestro haber! Compartir flamenco para celebrar la vida, de verdad que no tiene precio.

Recuerdos 2018

Recuerdos 2018.

Recuerdos 2018
Así que sólo queda dar y dar las gracias.
Queremos agradecer de forma especial a todas las personas que de una u otra forma nos acompañaron, nos brindaron su apoyo, nos compartieron su arte y nos echaron una mano cuando fue necesario: en primer lugar al equipo de profesoras Alicia González, Verónica Rojas, Natalia Rodríguez, Sylvia Sossa (dirección escénica y teatro para flamenco), y Sofía Coto, Hannia Amador (vestuario), Shirley Benavides (luces), Felipe Loáiciga (sonido), Tito Fuentes (mapping), Carlos Zegarra (fotografía y diseño gráfico), Priscilla (tatuajes), Andrey Ramírez (actuación), y a todas las flamencas y flamencos por sus ganas y su esfuerzo (esperamos que nadie se quede por fuera). Mil gracias por formar parte del 2018 de la familia Al Andalus.
Desde mis zapatos. Por Irene Castillo.
15 Dic
Confieso que escribir no es una de mis virtudes, sin embargo, dentro de estos experimentos propios del construirse, hoy me animo a contar un poco de lo que ocurre dentro de mi revuelta cabeza.
Pocas son las veces, que me siento con total transparencia, a contar lo que se vive desde mis zapatos. Quizá no sea una historia, de esas elaborada para el cine, pero cada vez que miro el camino recorrido; pienso en que, nada de lo que sucede hoy sería lo mismo, sino no hubiese pasado por ahí.
Hace ya, casi seis años que empecé a caminar con el flamenco. Todo inició con una búsqueda de alternativas que hicieran mejor mi salud. Ya cansada de ser cliente frecuente del médico y los hospitales y una fan de los antibióticos, recuerdo, que en una reunión familiar, uno de mis primos sugirió que una terapia como la música, el deporte o el baile; podía llegar hacer una diferencia.
Motivada entonces por esto, me dedique unos cuantos días a buscar información, sin tener mucho éxito al respecto. Para suerte mía, un día de tantos, me proponía a dar un saludo de navidad o año nuevo, a una de mis amigas del colegio y justo en su muro de Facebook, me encontré un anuncio publicado por su hermana, que invitaba a tomar clases de sevillanas a inicio de año en su escuela. Fueron minutos y con una llamada ya estaba inscrita en clases.
Como es tradicional en mí, lo primero que pensé fue en los zapatos. Confieso, que es una de mis debilidades y que gozo de contar, con una cantidad algo desproporcionada. Pero lejos de ser este el motivo principal, tenía claro que había una conexión especial entre ellos y mi nuevo propósito.
Aunque los primeros zapatos de flamenco que usé fueron prestados, cuando tuve mi primer par, supe que ese era el inicio de una maravillosa aventura. No puedo negar, que se me escapa una lagrimilla, cuando recuerdo a mi papa, de camino a recoger mis zapatos, que me decía: “Espero que esto no lo dejes tirado”; con un tomo de incertidumbre, ya que para esas épocas, era común en mí, el no mantenerme en algo que iniciaba.
Lo que mi papá no sabía, era que estaba realizando una de las mejores inversiones de su vida y de la mía también. Poco a poco el flamenco, se fue tornando en una especie de medicina que empezaba a restaurar muchas áreas de mi vida, que habían sufrido, quizá por decisiones no muy acertadas de mi parte.
Autoconfianza, fue uno de los primero espacios restaurados; imagen clara y seguridad de mi misma, ya no era una debilidad latente. Luego fueron otros, como la capacidad ser más participativa en mi entorno, o bien la virtud de entender que los procesos son mejores que los resultados.
El flamenco, me dio algo que los demás no tenían, no era la habilidad de hacer un zapateo, sino la capacidad de interpretar bajo otro aire. Creó una atmosfera idónea, para cultivar mi lectura del arte, la belleza, de lo intangible. Y ya más cercano con lo cotidiano, el cultivar valiosas amistades, historias y recuerdos inolvidables.
El abordar este viaje flamenco, en aquella Estación 20, ha sido de mis mejores aciertos. Aunque sólo iba con un par de zapatos y muchas ilusiones, jamás pensé que esto se iba a convertir en la motivación de mis días, y en el menú a la carta que he saboreado desde ese momento, degustando platillos como el dulce Gelato de mi amigas, hasta el “arroz de pobre” que se volvió en mi comida favorita cuando en mi casa era lo único que había.
Entre naranjas y limones, comprendí lo efímero de la vida, que el tren del “no retorno”, algún día lo tomaremos, y que pronto nos encontraremos con aquellos a quienes queremos, mientras tanto, viajamos escribiendo un extraordinario cuento. Entendí lo bello de enamorarse y también de perder a quien se ama y lo duro que puede ser vivir, con el alma aferrada a recuerdos que se lloran más de una vez.
Viajar ligero ha sido la norma, y lo más importante y quizá de lo mejor construido dentro de este proceso de caminar flamenco, es que noches buenas y mágicas hay muchas por fortuna de todos, pero las mejores son aquellas que se viven al lado de quienes amamos, de nuestra familia la heredada y construida.
Hoy por hoy, puedo decir con certeza que no soy la misma de antes, mis zapatos ya más gastados de andar, adquirieron un soniquete de experiencia, de valor incalculable. Flamenco, ha pasado a ser de la lista de mis no negociables y aseguro, que uno de los ingredientes indispensables para darle vida a esa receta exquisita que llaman Felicidad.
Concluyo, este experimento de escribir mirando el reloj y entrando en razón de que amaneció y son las 5:00 de la mañana, y aunque no he dormido y me espera un largo día, llevo el corazón cargado de una alegría, alimentada del paseo por los recuerdos de estos casi ya seis años…
Flamenco en Costa Rica: un poquito de historia
19 Ago
Dentro del movimiento flamenco actual en Costa Rica hay muchas personas involucradas, en este video se muestra el quehacer de tres de las escuelas, entre ellas la nuestra. Agradecemos muchísimo a Camila Muñoz, Priscilla Fernández y Marilyn Ramírez, por habernos tomado en cuenta para mostrar un poquito de lo mucho que se hace, como representantes de quienes procuramos seguir enseñando/aprendiendo de este arte que tanto nos apasiona. Por aquí un poquito de historia:
El flamenco se convirtió hace muchos años en un arte que trascendió fronteras, entre ellas las de Costa Rica. La influencia de la música española es la primera en llegar al iniciar la década de los sesenta y los maestros Cecilio Casas y Paulina Peralta, empezaron con la tarea de trabajar con el “baile español” (clásico y regional español), incluyéndolo dentro de la formación de ballet y danza en sus respectivas escuelas.
La guitarra flamenca y el cante dan sus primeros pasos a principios de los años setenta, con los maestros Rodrigo Delgado y Orlando García, mientras que el cante llega a nuestro país en la voz del sevillano Fernando Mejías (España), quien hereda este arte de su abuelo materno y lo inculca en sus hijos Juan y José Mejías. Guitarristas importantes que han formado parte del desarrollo del flamenco en Costa Rica, han sido: Henry Hogan, Felipe Montoya, Roberto Víquez, Luis Fernando Aguilar, Manuel Montero y Felipe Carvajal, entre otros.
Posteriormente son las maestras Damaris Fernández y Patricia Urrutia (Guatemala) y el maestro Arturo de Ronda (España), quienes alrededor de los años ochenta, van transformando el proceso de enseñanza del “baile español” e incorporan más elementos del flamenco. Damaris Fernández aportó mucho al crecimiento de este arte en nuestro país, dado que se movilizó para traer diferentes materiales didácticos, maestros y flamencólogos, con quienes las generaciones más jóvenes tuvieron el placer de aprender.
En cuanto al baile, el desarrollo ha sido sin duda alguna el más amplio, ya que ha logrado involucrar a mayor cantidad de personas en el proceso. Entre quienes dieron los primeros pasos en este arte en el país cabe mencionar a Cristy Vanderlaat, Constanza Rangel (México), Paulina Peralta, Pilar (Panamá), Yetty, Teo Morca (Estados Unidos) y Marisol Navarro, entre otras. Las hijas de Damaris Fernández: Ana Laura y Aida Vargas, han tenido una trayectoria importante, así como Rocío González, hija de Patricia Urrutia. Así mismo, Alejandra García, esposa de Felipe Montoya, ha trabajado fuerte y constante desde hace muchos años.
Es definitivo que el flamenco vino para quedarse y seguirá extendiéndose. Se han involucrado más instrumentos, más guitarristas, más cantaores, más baile, diseñadoras de vestuario y hasta tenemos una fabricante artesanal de zapatos flamencos: Lilliana Colmenares.
Finalmente externamos de nuevo nuestro agradecimiento a las realizadoras de este video por contar sobre un tema del que poco se ha documentado.
